Reproducidos a continuación la carta de Cecilia Miranda, que nos ha hecho llegar a través de la sección Cartas del lector. Recordamos que para participar, pueden enviar sus artículos pinchando aquí y los sábados y domingos publicaremos las más destacadas.

No soy periodista,ni socióloga ni escritora ,no soy ni tan siquiera política,y creo que tampoco serviría porque para serlo quizás hay que “tener cintura” ,no perder los papeles y ceder ante personas de tu partido que te marcan un discurso del que no puedes salirte, y si por algo me caracterizo es por decir lo que pienso ( a veces sin pensar lo que digo).

No he sufrido en mis carnes ni nadie de mi familia la ira terrorista. Gracias a Dios, no he tenido que llorar por eso, ni he llevado flores al cementerio ni llorado ante un féretro preguntándome ¿por qué? Pero sí recuerdo amargamente la impotencia y el profundo dolor tras la muerte de Miguel Ángel, Gregorio, Raúl o Carmen… Demasiados nombres, demasiadas lágrimas de rabia e incomprensión y demasiadas preguntas, que hoy siguen sin respuesta.

Soy una PERSONA de lo más normal, que se siente orgullosa de ser española, incapaz de comprender que entre los compatriotas los haya que no se sienten así, hijos de España, pero respetando la ideología de cada cual. Es tal mi cariño y comprensión hacia aquellos que han sufrido y sufren tanta injusticia que necesito darles mi apoyo, mi cariño y mi voz.

Las victimas, hijos, padres, madres y hermanos, olvidados por todos, humillados por sus verdugos y la justicia impasible y permisiva hasta el insulto, la justicia ciega, sorda y muda, hacen que algunos desde hace tiempo dejáramos de creer en ella.

Desde la impunidad de Ternera, la dieta de De Juana, la “enfermedad terminal “de Bolinaga y por último, los paseítos por Lodosa de Lasarte con cochecito y niño incluidos, pasando por El Faisán, y la entrada en las instituciones de bildu, y sortu (sé que se escriben con mayúsculas,pero no me da la gana) son añadir más dolor al dolor.

Cualquier crimen nos parece siempre igual de horrible e injusto, pero en estos casos lo peor sin duda es que sea por algunos justificado, apoyado y casi mitificado, pisoteando una vez más la dignidad y la memoria de tantos a los que les han arrebatados la vida, dejando una pena y un vacío insufribles.

Por eso y por que me da la gana, siempre estaré al lado de las victimas.

Cecilia Miranda.