MIGUEL ÁNGEL SARO PÉREZ asesinado el 28 de julio de 1979 en Bilbao

EMILIO LÓPEZ DE LA PEÑA asesinado el 28 de julio de 1979 en Bilbao

 

CARLOS PÉREZ DACOSTA asesinado el 28 de julio de 1991 en Guecho.

JUSTO OREJA PEDRAZA asesinado el 28 de julio de 2001 en Madrid

A media mañana del día 28, efectivos de la Compañía de Reserva de la Policía Nacional, con base en Basauri, habían establecido un control de carretera de los automóviles que transitaban entre Bilbao y Erandio y Las Arenas, paralelos a la ría. En un momento determinado, dos integrantes del dispositivo, el cabo MIGUEL ÁNGEL SARO PÉREZ y el agente EMILIO LÓPEZ DE LA PEÑA, se acercaron a un estanco situado a unos doscientos metros del dispositivo, para comprar un par de cordones de zapatos, varias postales y unas pastillas de jabón. Al salir del establecimiento, dos o tres miembros de la banda terrorista ETA-m, dispararon contra ellos desde un Renault 5, previamente robado a punta de pistola, que se dio inmediatamente a la fuga. El vehículo sería abandonado posteriormente en Las Arenas.

El intenso tráfico, habitual a esas horas a la entrada del barrio de Lutxana, y una curva pronunciada entre la tienda y el control policial impidieron que sus compañeros pudieran ver ni oír nada. Los policías, gravemente heridos, fueron trasladados inmediatamente al Hospital de Basurto y fallecieron poco después de ingresar.

 

Emilio López de la Peña, agente de la Policía Nacional de 30 años, estaba soltero, pero iba a contraer matrimonio el 2 de septiembre de 1979. Era natural de Segovia, lugar donde tenía planeado casarse. Tanto su novia como su madre y su hermana, se enteraron del asesinato de Emilio mientras prestaban sus servicios en la clínica donde estaban contratadas.

Miguel Ángel Saro Pérez, cabo primero de la Policía Nacional de 30 años, estaba casado y tenía tres hijos. Era natural de Santander.

A las 14:30 horas del 28 de julio de 1991 la banda terrorista ETA asesinaba en Guecho (Vizcaya) al guardia civil CARLOS PÉREZ DACOSTA y hería gravemente al agente Francisco Aguilera Granados, al explotar un coche-bomba al paso del vehículo particular, sin distintivos oficiales, ocupado por los dos miembros del Instituto Armado.El atentado se produjo en la confluencia de las calles Santa Ana y Amaya del barrio de Las Arenas, casi en el límite del núcleo urbano. Los terroristas aparcaron el coche-bomba, cargado con unos 20 kilos de explosivo y metralla, junto a una señal de stop donde el automóvil de los guardias civiles debía detenerse, y fue activado con un mando a distancia.

La explosión pudo escucharse desde poblaciones próximas y alcanzó de lleno a Carlos Pérez Dacosta, que ocupaba el asiento junto al conductor. El otro guardia civil, Francisco Aguilera Granados, que conducía el vehículo, resultó gravemente herido. Fue trasladado al Hospital de la Seguridad Social de Cruces, en Baracaldo. Además resultaron heridos numerosos transeúntes, tres de los cuales también tuvieron que ser hospitalizados, y se produjeron cuantiosos daños materiales.

 

 

 

Carlos Pérez Dacosta, de 22 años, era natural de San Vitero (Zamora). Estaba destinado en el País Vasco desde el 1 de junio de 1990. Al día siguiente se celebró el funeral por su alma en la Iglesia de San José de Bilbao. Un segundo funeral se celebró en su pueblo natal, donde fueron trasladados sus restos mortales para ser inhumados.

El 28 de julio de 2001 fallecía en Madrid el abogado y general de Brigada del Ejército JUSTO OREJA PEDRAZA, un mes después de que resultase gravemente herido por la explosión de un artefacto explosivo alojado en una bicicleta y activado por el etarra Aitor García Aliaga. El 28 de junio hacia las 8:30 horas, Oreja Pedraza salió de su domicilio en la calle López de Hoyos de Madrid para dirigirse al garaje donde le esperaba un soldado en el coche oficial. Cuando apenas había recorrido unos metros, el estallido del artefacto explosivo le impactó de lleno. Su esposa y el menor de sus cuatro hijos, que iban a salir de casa con él pero que a última hora cambiaron de planes, bajaron a la calle en cuanto oyeron la explosión.

Un vecino explicó que un joven depositó una mochila en una bicicleta tipo mountain bike, que estaba apoyada sobre una farola, y se marchó de allí a toda prisa. Uno o dos minutos después se produjo la explosión del artefacto que, según las primeras investigaciones, estaba compuesto por unos cuatro kilos de dinamita.

La explosión le provocó graves quemaduras en la mitad de su cuerpo. Además, la onda expansiva, que lo lanzó contra la pared de una sucursal del BBVA cuyos ventanales quedaron destrozados, le causó traumatismo craneoencefálico y ocular, fractura de muñeca y contusión pulmonar. El soldado que cada día recogía al general lo trasladó en el coche oficial hasta el Hospital de La Paz. Por la tarde, el general Justo Oreja fue trasladado a la Unidad de Quemados Críticos. Tras un mes de agonía, falleció en ese centro sanitario por un fallo multiorgánico.

 

Justo Oreja Pedraza, de 62 años, era natural de Aldeavieja de Tormes (Salamanca), estaba casado y tenía cuatro hijos. Licenciado en Derecho, Ciencias Sociales y Ciencias de la Información, aprobó la oposición de interventor militar, ingresando como teniente en Toledo, su primer destino. De ahí fue trasladado a Madrid, donde vivió los siguientes treinta y cinco años. En noviembre de 1997 ascendió a general de Brigada. Cuando fue asesinado prestaba sus servicios como jefe de la División de Estudios y Coordinación de la Intervención General de la Defensa.