JUAN CABALLERO PORRAL asesinado el 1 de junio de 1986 en San Sebastián

JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ROVIRA . asesinado el 1 de junio de 1994 en Madrid.

El domingo 1 de junio de 1986 muere a manos de la banda terrorista ETA en su domicilio de San Sebastián JUAN CABALLERO PORRAL. El caso de este prestigioso abogado es un ejemplo de la indefensión judicial en la que se han encontrado muchos familiares de víctimas de la banda asesina.

Lo que a todas luces fue un intento de secuestro por parte de la banda terrorista, que acabó con el fallecimiento de la víctima, intentó taparse por no se sabe muy bien qué motivos, lo que fue aprovechado por el entorno proetarra para lanzar todo tipo de insidias sobre la familia Caballero, haciendo incluso correr el rumor de que había sido asesinado por sus propios hijos.

El cadáver de Juan Caballero Porral fue encontrado a media mañana del domingo 1 de junio en el dormitorio de su domicilio por la enfermera que le atendía periódicamente. Estaba vestido con un pijama y tenía las manos fuertemente esposadas con unas cadenas de bicicleta.

Juan Caballero Porral había nacido en Gibraltar en 1901, por lo que tenía 84 años cuando fue asesinado por ETA. Era hijo del capitán de navío José María Caballero, profesor de táctica naval en Marín y gobernador civil de Asturias durante la dictadura de Primo de Rivera, y de María Porral, ciudadana británica.  Juan Caballero estaba viudo desde dos años antes de su fallecimiento, tenía dos hijos y vivía solo en el barrio donostiarra de Gros. Era un abogado muy conocido en San Sebastián, debido a su larga trayectoria jurídica, especialmente en el campo del derecho civil y procesal.

En torno a las 8:40 horas del 1 de junio de 1994, días antes de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo, la banda terrorista ETA asesinaba en Madrid al general de Brigada del Ejército de Tierra JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ROVIRA. Minutos antes el militar había salido de su domicilio, cerca de El Retiro, con su hija Lourdes, de 25 años. Tras despedirse de ella, se dirigió a la calle Ibiza donde le esperaba su chófer a bordo de un coche blindado para dirigirse a su puesto de trabajo en el Ministerio de Defensa. Cuando se disponía a subir al vehículo, un etarra lo asaltó por la espalda y le disparó varios tiros con una pistola. Una vez que el militar cayó al suelo, el pistolero de ETA lo remató «con total tranquilidad» con dos disparos más, según testigos presenciales. Después disparó al conductor del vehículo oficial, un joven que realizaba el Servicio Militar, pero las balas no le alcanzaron.

Juan José Hernández Rovira, de 58 años y natural de Madrid, estaba viudo, pues su mujer había fallecido de un cáncer fulminante un años antes de que fuese asesinado. El asesinato del militar dejaba huérfanos de padre y madre a siete hijos, el más pequeño de 11 años y con síndrome de Down. Era general de Brigada de Infantería desde 1991 y subdirector de Centros y Servicios de Defensa.