JOSÉ ESPINOSA VISCARRET asesinado el 8 de mayo de 1980 en Pasajes de San juan.

JOSÉ ANTONIO MONTES GILA asesinado el 8 de mayo de 1989 en Alcalá de Henares

JUAN ANTONIO GARCÍA ANDRÉS asesinado el 8 de mayo de 1989 en Alcalá de Henares

El 8 de mayo de 1980 ETA asesina en Pasajes de San Juan a JOSÉ ESPINOSA VISCARRET, excomandante de artillería y secretario de la Delegación Provincial de Deportes de Guipúzcoa. Los autores del atentado, cuatro etarras que iban en un taxi robado, interceptaron el automóvil en el que viajaba José Espinosa cuando salía de su trabajo como jefe de compras en Astilleros Luzuriaga, en Pasajes de San Juan. Eran aproximadamente las 14:30 horas.

Espinosa iba con otro amigo, en el coche de este último, y regresaban a San Sebastián. Al llegar a una bifurcación, el vehículo se detuvo para incorporarse a la carretera de Rentería. En ese momento un taxi se cruzó delante del mismo, obligándoles a detenerse. Inmediatamente, tres etarras descendieron del mismo y, tras obligar al amigo a que se apease, ametrallaron a José María, que ocupaba el asiento del pasajero. El parabrisas del automóvil quedó destrozado y José Espinosa recibió numerosos impactos de bala que afectaron órganos vitales, provocándole la muerte instantánea.

José Espinosa Viscarret tenía 59 años. Fue comandante de artillería hasta que, a finales de 1979, y coincidiendo con su ascenso, se jubiló. Aficionado al hockey, deporte que practicó durante muchos años, presidió la Federación Guipuzcoana durante casi quince años. En el momento de su asesinato, tres de sus hijos formaban parte de la plantilla del Atlético de San Sebastián, que militaba en la División de Honor. Era de Pamplona, estaba casado y tenía cinco hijos.

El 8 de mayo 1989 la banda terrorista ETA asesinó en Alcalá de Henares (Madrid) a los policías nacionales JOSÉ MONTES GILA y JUAN ANTONIO GARCÍA ANDRÉS, e hirió a otros dos en un atentado en dos fases. Previamente habían ametrallado al funcionario de prisiones José Luis López Montenegro.

En torno a las 22:10 horas tres etarras se apostaron en la carretera comarcal que lleva a la prisión de Alcalá-Meco con el objetivo de asesinar a un funcionario de prisiones. Cuando vieron que se aproximaba el vehículo conducido por José Luis López Montenegro, los etarras abrieron fuego contra él. Alcanzado en la espalda por dos proyectiles, José Luis pudo apearse del coche y huir a pie campo a través para salvar la vida. A continuación, los etarras colocaron una carga explosiva en el vehículo del funcionario de prisiones, compuesta por quince kilos de amonal.

Unos minutos más tarde, un microbús con una docena de agentes y dos vehículos particulares, ocupados también por policías nacionales de paisano, pasaron por la carretera donde estaba el coche de López Montenegro, con las luces encendidas y una puerta abierta. Uno de los vehículos policiales trasladó al herido y el otro se acercó a inspeccionar el interior del coche del funcionario. Cuando los policías se acercaban al mismo, la carga explotó y ocasionó la muerte en el acto de José Montes y Juan Antonio García.

José Montes Gila, era natural de Pegalajar (Jaén) y tenía 36 años. Ingresó en la Policía en 1976 y cuando fue asesinado prestaba servicio en la Sexta Unidad de Radiopatrullas de la comisaría madrileña de Chamartín. Estaba casado y tenía dos hijos. Fue enterrado en el cementerio del pueblo de Barajas en Madrid.

Juan Antonio García Andrés, tenía 33 años y estaba casado. Ingresó en la Policía en 1979 y prestaba servicio en la comisaría de Buenavista en Madrid. Natural de Navarredonda (Madrid) fue enterrado en el madrileño cementerio de La Almudena.

La mañana del 8 de mayo de 2000, un comando de los GRAPO integrado por tres hombres y una mujer esperaron en la carretera provincial de Vigo la llegada de un furgón blindado de la empresa PROSEGUR con el objetivo de atracarlo. Habían dispuesto un artefacto explosivo en la calle y otros dos en un coche y un contenedor.

Hacia las 7.45 horas, después de las tres explosiones simultáneas, se detuvo el vehículo y los terroristas lanzaron un cóctel molotov para obligar a sus ocupantes a apearse. Comenzaron un tiroteo. El conductor del furgón, Gonzalo Torres Lage, y Jesús Otero Sobral fallecieron asesinados. Un tercer empleado y tres peatones, entre ellos un adolescente de 15 años, resultaron heridos. Los terroristas se dieron a la fuga sin el botín.

 

 

Gonzalo Torres Lage, casado y con dos hijos, conducía el vehículo blindado. Los proyectiles disparados por atravesaron su cabeza y el vigilante de seguridad murió en el acto.

Jesús Sobral Otero, casado y con dos hijos pequeños, custodiaba el vehículo blindado. En el momento en que sufrió el atentado, ocupaba el asiento del copiloto. Fue trasladado al hospital Xeral-cíes con una fuerte hemorragia y heridas en el hígado y los intestinos, pero no sobrevivió a la intervención quirúrgica.