EMILIO GARCIA MARTINEZ,  asesinado por el GRAPO en Valencia el 19 de Abril de 1.983

EDUARDO LÓPEZ MORENO asesinado el 19 de abril de 1995 en Endarlaza.

Hacía apenas nueve días que el teniente de la Policía Nacional Emilio García Martínez aparcaba su coche en un aparcamiento privado de la calle Eduardo Soler y Pérez, en Valencia. Desde entonces, todas las mañana el agente se subía a su vehículo y ponía rumbo a Paterna, donde había sido destinado en 1981 tras pasar por Valencia, Madrid y Vitoria.

Hacia las 8.35 del 19 de abril de 1983, el teniente se subió a su vehículo y, al ponerlo en marcha, hizo explosión la bomba de un kilo de cloratita que terroristas de los GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre) habían colocado debajo del asiento trasero del coche. El hijo del agente escuchó el estruendo, bajó rápidamente al garaje y encontró a su padre herido y semiinconsciente. Emilio García fue trasladado a la ciudad sanitaria La Fe, donde ingresó, según publicó el diario El País, con una herida en la fosa lumbar derecha con diversas trayectorias en el interior y fracturas costales, quemaduras de tercer grado en el costado derecho, la parte derecha de la espalda y la cabeza, además de una fractura en una pierna. Falleció pasadas las diez de la mañana.

 

 

 

Emilio García, natural de Navas de Jorquera (Albacete) estaba casado y tenía dos hijos de 19 y 17 años.

A las tres menos cuarto del jueves 19 de abril de 1995, el policía nacional EDUARDO LÓPEZ MORENO fallecía en Endarlaza (Navarra) al estallarle una bomba-trampa compuesta por cinco kilos de amerital.

El artefacto lo había colocado la banda terrorista ETA en la planta baja de la antigua casa cuartel de la Guardia Civil en esa localidad navarra. La banda terrorista pretendía atentar contra las patrullas de guardias civiles que periódicamente acudían a inspeccionar el edificio abandonado. La vieja casa cuartel estaba junto en el límite fronterizo con Guipúzcoa, y al borde del río Bidasoa.

El agente había acudido solo a inspeccionar el edificio abandonado. El motivo por el que Eduardo acudió allí nunca se llegó a saber con exactitud.

 

Eduardo López Moreno, de 38 años, era de Montilla (Córdoba), donde fue enterrado. Vivía en Vera de Bidasoa desde quince años antes de ser asesinado y estaba destinado en el puesto de la localidad navarra de Echalar. Estaba casado y tenía tres hijos, de 18, 15 y 10 años.